- Paseo a Las Siete Tazas
Un fin de semana largo de mayo del 2007 se venia bastante atractivo así que nos coordinamos un grupo de amigos y sus 4x4x para salir a un paseito a las famosas Siete Tazas, ubicada en las cercanías de la ciudad de Molina, Curicó, a 186 kms. al sur de Santiago.

Las siete tazas es un parque nacional por el que pasa el Río Claro cayendo en unas "tazas" excavadas por la fuerza de las cascadas en la roca volcánica.
La historia parte como siempre, juntando un grupo de yiperos buenos para viajar, de un buen humor a prueba de temporales, de buenas muñecas para el volante y aperrados en las rutas. Además, y como es nuestra tradición, los mejores panoramas empiezan con la clásica previa, así que aceptamos gustosos la invitación de ir a visitar una viña donde nuestro amigo Tito Machuca, hace unos vinitos con sus propias manos según nos dijo y nos tentó con ir a probar unos mostos al pie de la barrica.

Entonces, el día viernes en la noche, después de salir del trabajo partimos rumbo a Curicó, algunos amigos desde Santiago y en mi caso desde Viña del Mar. Manejando de corrido y rápido por el camino de la fruta y después de unas horas llegamos a la casa de nuestro amigo Tito donde nos esperaba junto a la Mery con una agradable fogata de sarmientos y una parrilla con carnecitas listas para comer y por supuesto el vinito de casa que estaba muy muy bueno, en su justa maduración y con buen cuerpo, que incluso las damas degustaron con placer.
Así que después de unos brindis de rigor con tintitos chambreados y unas ricas carnecitas asadas al amor de las brasas, nuestro amigo Trepachuky se manifestó con su buen humor y chacoteó de lo lindo con el Luis y el Zanku.

La Marisol, hermana del Trepachuky, nos regaló una hermosa torta que se veía exquisita. Muy buena mano tiene la Mary, pudo dar fe ya que hice una probadita tránsfuga con el dedo y estaba rica (la torta)... jejeje.

Bueno, no podía faltar el guitarreo de nuestra amiga Valentina que junto con el Ivan se inspiraron y le dieron el toque a la velada. A propósito hacia un frío pelacaballos, pero con la fogata y el vinito no se sentía. A media madrugada se retiró el Zanku con la Lore, ya que tenían actividades para el día siguiente.

Cuando nos fuimos a dormir, descubrí que había olvidado en casa el imprescindible colchón inflable, lo que me valió un reclamo de la Sitalily, pero el Tito nos presto la cabina de su Splash, mucho mas cómoda que mi Vitara y que tiene unas butacas aptas para dormir, así que ahí nos arreglamos sin problemas.
Al día siguiente tempranito, para variar nos despertaron los pájaros madrugadores y bulliciosos, (léase Tsunami y Luis Vásquez).
Y no quedó mas que levantarse a tomar desayuno, apenas nos lavamos las manos eso si, que el agua estaba fría, pero del verbo fría!!!
Y por fin nos cominos la torta de la Marisol... mmm tiene tan buena mano que el pololo debe estar mas que feliz con ella!!!

Después de agradecer la gentil acogida del Tito y Mery nos fuimos mas que contentos para el siguiente destino.
En el camino una parte de la caravana se fue a unas competencias 4x4 en Rauco y los demás vehículos tomamos rumbo a las siete tazas para seguir explorando.

RADAL SIETE TAZAS
Cuando transitábamos rumbo a Molina nos detuvieron los policías para inspección de documentos y atraparon al Luis con los papeles atrasados.... vieran como lloraba ese luchito!!! jajaja bueno con tanto llanto algo les ablandó el corazón a los carabinieri y lo dejaron ir con un mínimo parte, uf!!... superado esto seguimos entonces a Molina y tomamos rumbo a las famosas Siete Tazas, que para el que no sabe, es una reserva natural de 5.147 hectáreas recorrida por el río Claro.

Hay una variada vegetación, como son chaguales, cactus, coigües, laureles y copihues. También vimos canelo, avellano, peumo, quillay, litre, arrayán, lingue en lo mas alto de los cerros robles y ciprés de la cordillera.

Después de este comercial cultural, sigo con el relato... recuerdo que nos pusimos sacar fotos en la cascada el "Velo de la Novia" de unos 50 mt. de altura.

Seguimos a continuación hasta el Parque Inglés a almorzar, que varios andábamos faltos a las calorías a esa hora del día.

Ah... en esta localidad habitan una gran cantidad de aves como el carpintero negro, cachañas, loros tricahue, torcazas, aguiluchos, entre otros. Entre los mamíferos se encuentra el guiña, quique, puma, zorro culpeo y el pudú, pero cuesta verlos porque al mas mínimo indicio de seres humanos dejan la raya... (o sea, escapan a toda velocidad).

Averigüé también que en este lugar se encuentran vestigios de antiguos pueblos nómades cazadores y recolectores: estos son las piedras tacitas, utilizadas principalmente para moler alimentos.
En el parque ingles decidimos almorzar al lado del río, lo que obligó a hacer un ascensor tipo rappel para bajar las cosas y hacer el asadito en una playita al lado de unos pozones.

Hicimos un buen almuerzo y hasta un par de piqueros se tiraron en las cristalinas y heladísimas aguas un par de valerosos yiperos, adivine quien... si, el Luis Vásquez y el Ermitaño, que se demoraban mas en tirarse un piquero que en salir corriendo del agua helada.
Y así se nos fue el día... cuando decidimos regresar nos dio por entretenernos jugando a intentar trepar una bajadita de tierra, allí es donde conocimos a Don Jaime Vidal que después de observarnos con la alegría que jugábamos, nos invitó a conocer las huellas ubicadas en el interior de su propiedad situada en lo alto de un cerro, justo frente a la entrada de las siete tazas.

Dada su gentileza lo acompañamos y después pernoctamos en su casa, que encumbrada en lo mas alto de los cerros, disfruta de una vista privilegiada y espléndida.

Después de acomodarnos y comer al calor de una gran estufa que hacia muy acogedor el hogar de Don Jaime, empezamos a contar cuentos y chistes.

La cosa es que en la sobremesa el dueño de casa contaba como cazaba conejos manejando con una mano, alumbrando con la linterna afirmada en la cabeza y disparando con la otra mano... y tan entusiasmados nos vio que nos invitó a cazar los famosos conejos, a lo que accedimos de inmediato y en la camioneta que gentilmente nos prestó el Iván, empezamos a recorrer en medio de la noche, unos angostos y empinados senderos de montaña, donde para suerte de los conejos no logramos divisarlos y después de un par de escopetazos fallidos regresamos a la casa. Fue una experiencia manejar de noche por esos senderos. Ah, me acuerdo que lo único que vimos un raudo zorro chico.

Al día siguiente despertamos temprano a causa de los mismos pájaros bulliciosos... Lo primero fue admirar el paisaje y después nos despedimos de Tsunami que no se pudo mejorar de una molestia que lo perseguía desde el día anterior (viejazo decían las malas lenguas) y decidió retornar a su casa para reposar.

Entonces... fuimos impresionados una vez mas de la hospitalidad de don Jaime, que en 15 minutos nos hizo pan amasado arriba de la gran salamandra, mas s edemoro en hervir el agua que nosotros en estar comiendo rico pancito amasado recién hecho y con mantequilla para el desayuno.
Al rato salimos y en una bajadita tentadora, el Luis que andaba quebrándose en la moto, compró un pedacito de sendero, lo que nos motivó a cantarle a coro la canción: “por ser asiiii ... tan especialll... le dedicamo esta canción...” jajajaja... Después fuimos a sacar mas fotos en las siete tazas.

En este lugar nos despedimos de nuestro anfitrión...
Grande Don Jaime!!!, iremos a visitarlo de nuevo para hacer un asadito en honor a su hospitalidad y gran calidad humana, que no cualquiera invita a un grupo de yiperos revoltosos y los atiende como Ud. lo hizo!!!.

Después nos agrupamos en caravana y dejamos atrás este bello lugar junto a bellos recueros que atesorar.
Gracias a la hospitalidad de nuestro viejo amigo Tito Machuca con su bella polola Mery y a la generosa amistad de Don Jaime Vidal.
Saludos cordiales.
Texto ® Ermitaño Fotos: ® Sitalily / Calvin / Iván
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Las siete tazas es un parque nacional por el que pasa el Río Claro cayendo en unas "tazas" excavadas por la fuerza de las cascadas en la roca volcánica.
La historia parte como siempre, juntando un grupo de yiperos buenos para viajar, de un buen humor a prueba de temporales, de buenas muñecas para el volante y aperrados en las rutas. Además, y como es nuestra tradición, los mejores panoramas empiezan con la clásica previa, así que aceptamos gustosos la invitación de ir a visitar una viña donde nuestro amigo Tito Machuca, hace unos vinitos con sus propias manos según nos dijo y nos tentó con ir a probar unos mostos al pie de la barrica.

Entonces, el día viernes en la noche, después de salir del trabajo partimos rumbo a Curicó, algunos amigos desde Santiago y en mi caso desde Viña del Mar. Manejando de corrido y rápido por el camino de la fruta y después de unas horas llegamos a la casa de nuestro amigo Tito donde nos esperaba junto a la Mery con una agradable fogata de sarmientos y una parrilla con carnecitas listas para comer y por supuesto el vinito de casa que estaba muy muy bueno, en su justa maduración y con buen cuerpo, que incluso las damas degustaron con placer.
Así que después de unos brindis de rigor con tintitos chambreados y unas ricas carnecitas asadas al amor de las brasas, nuestro amigo Trepachuky se manifestó con su buen humor y chacoteó de lo lindo con el Luis y el Zanku.

La Marisol, hermana del Trepachuky, nos regaló una hermosa torta que se veía exquisita. Muy buena mano tiene la Mary, pudo dar fe ya que hice una probadita tránsfuga con el dedo y estaba rica (la torta)... jejeje.

Bueno, no podía faltar el guitarreo de nuestra amiga Valentina que junto con el Ivan se inspiraron y le dieron el toque a la velada. A propósito hacia un frío pelacaballos, pero con la fogata y el vinito no se sentía. A media madrugada se retiró el Zanku con la Lore, ya que tenían actividades para el día siguiente.

Cuando nos fuimos a dormir, descubrí que había olvidado en casa el imprescindible colchón inflable, lo que me valió un reclamo de la Sitalily, pero el Tito nos presto la cabina de su Splash, mucho mas cómoda que mi Vitara y que tiene unas butacas aptas para dormir, así que ahí nos arreglamos sin problemas.
Al día siguiente tempranito, para variar nos despertaron los pájaros madrugadores y bulliciosos, (léase Tsunami y Luis Vásquez).
Y no quedó mas que levantarse a tomar desayuno, apenas nos lavamos las manos eso si, que el agua estaba fría, pero del verbo fría!!!
Y por fin nos cominos la torta de la Marisol... mmm tiene tan buena mano que el pololo debe estar mas que feliz con ella!!!

Después de agradecer la gentil acogida del Tito y Mery nos fuimos mas que contentos para el siguiente destino.
En el camino una parte de la caravana se fue a unas competencias 4x4 en Rauco y los demás vehículos tomamos rumbo a las siete tazas para seguir explorando.

RADAL SIETE TAZAS
Cuando transitábamos rumbo a Molina nos detuvieron los policías para inspección de documentos y atraparon al Luis con los papeles atrasados.... vieran como lloraba ese luchito!!! jajaja bueno con tanto llanto algo les ablandó el corazón a los carabinieri y lo dejaron ir con un mínimo parte, uf!!... superado esto seguimos entonces a Molina y tomamos rumbo a las famosas Siete Tazas, que para el que no sabe, es una reserva natural de 5.147 hectáreas recorrida por el río Claro.

Hay una variada vegetación, como son chaguales, cactus, coigües, laureles y copihues. También vimos canelo, avellano, peumo, quillay, litre, arrayán, lingue en lo mas alto de los cerros robles y ciprés de la cordillera.

Después de este comercial cultural, sigo con el relato... recuerdo que nos pusimos sacar fotos en la cascada el "Velo de la Novia" de unos 50 mt. de altura.

Seguimos a continuación hasta el Parque Inglés a almorzar, que varios andábamos faltos a las calorías a esa hora del día.

Ah... en esta localidad habitan una gran cantidad de aves como el carpintero negro, cachañas, loros tricahue, torcazas, aguiluchos, entre otros. Entre los mamíferos se encuentra el guiña, quique, puma, zorro culpeo y el pudú, pero cuesta verlos porque al mas mínimo indicio de seres humanos dejan la raya... (o sea, escapan a toda velocidad).

Averigüé también que en este lugar se encuentran vestigios de antiguos pueblos nómades cazadores y recolectores: estos son las piedras tacitas, utilizadas principalmente para moler alimentos.
En el parque ingles decidimos almorzar al lado del río, lo que obligó a hacer un ascensor tipo rappel para bajar las cosas y hacer el asadito en una playita al lado de unos pozones.

Hicimos un buen almuerzo y hasta un par de piqueros se tiraron en las cristalinas y heladísimas aguas un par de valerosos yiperos, adivine quien... si, el Luis Vásquez y el Ermitaño, que se demoraban mas en tirarse un piquero que en salir corriendo del agua helada.
Y así se nos fue el día... cuando decidimos regresar nos dio por entretenernos jugando a intentar trepar una bajadita de tierra, allí es donde conocimos a Don Jaime Vidal que después de observarnos con la alegría que jugábamos, nos invitó a conocer las huellas ubicadas en el interior de su propiedad situada en lo alto de un cerro, justo frente a la entrada de las siete tazas.

Dada su gentileza lo acompañamos y después pernoctamos en su casa, que encumbrada en lo mas alto de los cerros, disfruta de una vista privilegiada y espléndida.

Después de acomodarnos y comer al calor de una gran estufa que hacia muy acogedor el hogar de Don Jaime, empezamos a contar cuentos y chistes.

La cosa es que en la sobremesa el dueño de casa contaba como cazaba conejos manejando con una mano, alumbrando con la linterna afirmada en la cabeza y disparando con la otra mano... y tan entusiasmados nos vio que nos invitó a cazar los famosos conejos, a lo que accedimos de inmediato y en la camioneta que gentilmente nos prestó el Iván, empezamos a recorrer en medio de la noche, unos angostos y empinados senderos de montaña, donde para suerte de los conejos no logramos divisarlos y después de un par de escopetazos fallidos regresamos a la casa. Fue una experiencia manejar de noche por esos senderos. Ah, me acuerdo que lo único que vimos un raudo zorro chico.

Al día siguiente despertamos temprano a causa de los mismos pájaros bulliciosos... Lo primero fue admirar el paisaje y después nos despedimos de Tsunami que no se pudo mejorar de una molestia que lo perseguía desde el día anterior (viejazo decían las malas lenguas) y decidió retornar a su casa para reposar.

Entonces... fuimos impresionados una vez mas de la hospitalidad de don Jaime, que en 15 minutos nos hizo pan amasado arriba de la gran salamandra, mas s edemoro en hervir el agua que nosotros en estar comiendo rico pancito amasado recién hecho y con mantequilla para el desayuno.
Al rato salimos y en una bajadita tentadora, el Luis que andaba quebrándose en la moto, compró un pedacito de sendero, lo que nos motivó a cantarle a coro la canción: “por ser asiiii ... tan especialll... le dedicamo esta canción...” jajajaja... Después fuimos a sacar mas fotos en las siete tazas.

En este lugar nos despedimos de nuestro anfitrión...
Grande Don Jaime!!!, iremos a visitarlo de nuevo para hacer un asadito en honor a su hospitalidad y gran calidad humana, que no cualquiera invita a un grupo de yiperos revoltosos y los atiende como Ud. lo hizo!!!.

Después nos agrupamos en caravana y dejamos atrás este bello lugar junto a bellos recueros que atesorar.
Gracias a la hospitalidad de nuestro viejo amigo Tito Machuca con su bella polola Mery y a la generosa amistad de Don Jaime Vidal.
Saludos cordiales.
Texto ® Ermitaño Fotos: ® Sitalily / Calvin / Iván
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